Cómo preparar un pastel de boniato y canela. 

Ingredientes

  • 400 g de puré de boniato
  • 3 huevos
  • 300 g de azúcar
  • 175 g de leche
  • 125 g de harina de trigo
  • Aceite vegetal de girasol
  • 10 cucharadas de azúcar glacé
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 5 cucharadas de agua

Preparación del puré de boniato y canela. Base del pastel

  1. Comenzamos haciendo un puré con el boniato del que utilizamos solo la cantidad arriba indicada, es decir, 400 gramos. Lo que nos sobre lo podemos utilizar en otras elaboraciones como bizcochos, cremas, etc.
  2. Lavamos el boniato y lo colocamos dentro de una cacerola profunda, lo cubrimos de agua y lo cocemos hasta que esté blando en su interior. Lo escurrimos y dejamos que se enfríe antes de retirar la piel.
  3. Cuando el bonito esté pelado, lo machacamos con un tenedor. Si está lo suficientemente cocido y blando, esto se hace con facilidad y no cuesta esfuerzo alguno.
  4. Podemos, si lo preferimos, triturar con una batidora de mano para darle una consistencia más suave. No es necesario, pero la textura del pastel queda más homogénea y cremosa. Esto va en gustos.
  5. Pesamos el puré de boniato para obtener los 400 gramos necesarios y lo reservamos. Mezclamos los huevos con el azúcar, después con la leche y, por último con la harina.
  6. Incorporamos el puré de boniato que tenemos reservado y trituramos con una batidora de mano, o batimos con unas varillas metálicas, hasta obtener una masa homogénea. Pasamos la mezcla al molde elegido que habremos engrasado previamente con un poco de aceite vegetal.
  7. Aquí podemos hacer dos cosas, utilizar un molde único, redondo o rectangular, y luego partir el pastel en porciones. O utilizar moldes individuales, tipo flaneras, para servir el pastel de forma personalizada. Además de quedar más bonito, esta segunda opción permite reducir el tiempo de horno y de consumo eléctrico.

Horneado y presentación final del pastel de boniato y canela

  1. Una vez relleno el molde de nuestra elección, lo dejamos caer suavemente sobre la encimera un par de veces para librarnos de las burbujas de aire que se hayan podido formar. Así evitamos que nos queden agujeros en el pastel una vez horneado.
  2. Introducimos el pastel en el horno, pre-calentado a 180ºC. Lo cocemos durante 30 minutos, en caso de usar moldes individuales, o 50 minutos si optamos por un molde único.
  3. Retiramos el pastel del horno y lo dejamos enfriar. Es un pastel muy frágil, de modo que lo mejor es dejar que adquiera cuerpo y consistencia durante unas horas antes de desmoldarlo. El mejor sitio para que esto ocurra es la nevera, cubierto con papel film, aluminio o metido en una bolsa de plástico para que no coga olores de otros alimentos.
  4. El toque final de este pastel lo damos con un glaseado de canela que es muy sencillo de preparar y solo requiere de la mezcla de sus tres ingredientes: el azúcar glacé, la canela molida y el agua.
  5. Con unas varillas metálicas o un tenedor, batimos hasta que desaparezcan todos los posibles grumos y listo para usar. En caso de no ser muy aficionados a la canela, ignorad este paso y pasad directamente a disfrutar del pastel, que también está muy bueno.
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