¿Cocina a gas o inducción? Pros y contras de cada modelo para tomar una decisión

 

Las placas de inducción llegaron hace tiempo a los hogares españoles, y lo hicieron para quedarse. Ahora bien, no han conseguido desterrar a las cocinas a gas, ya que hoy en día son muchas las personas que valoran especialmente los beneficios de cocinar con fuego.

Y más allá de esto, gran cantidad de cocineras y cocineros opinan que cuando se cocina a gas, los resultados son mejores. De ahí que sea habitual que las cocinas industriales, esto es, aquellas que tienen un uso profesional, suelan ser a gas todavía en la actualidad.

Existe pues todo un debate que lejos de solucionarse, parece que se mantendrá mientras ambos tipos de cocina coexistan. Y es que tanto la inducción como la cocina a gas tienen una serie de pros y contras que hacen que cada una de ellas cuente con sus partidarios y detractores. Veamos de cuáles se trata.

Ventajas de la cocina a gas

Si las cocinas a gas de toda la vida se mantienen, y son las favoritas en el ámbito de la hostelería, es por las razones que vamos a ver a continuación:

Mayor potencia

Una de las principales ventajas de la cocina a gas es sin duda su potencia. Al poner el fuego al máximo se consigue un nivel de calor que raramente se podrá obtener con una cocina de inducción.

Uso de difusores

Las cocinas a gas integran difusores, cuya función es distribuir el calor del fuego de forma uniforme. También eliminan el contacto directo de la llama con el recipiente, evitando así las zonas recalentadas en las que se suelen quemar los alimentos mientras son cocinados.

Diversidad de usos

Una cocina a gas permite hacer cosas que no se pueden hacer con una cocina de inducción. Un ejemplo de ello es la escalibada, que puede envolverse en papel de plata y pasarse directamente por la llama.

Robustez

Debido a las condiciones en las que tienen que trabajar, las cocinas a gas están hechas con materiales muy fuertes. Algo que no ocurre con las placas de inducción.

Desventajas de la cocina a gas

A pesar de todo lo anterior, las cocinas a gas también tienen una serie de puntos en contra, que llevan a muchas personas a optar por la inducción:

Suciedad y limpieza

Si hay una cuestión en la que la cocina de inducción gana por goleada a la cocina a gas, es precisamente esta. En las cocinas de gas se acumula mucha más suciedad, ya que no es una superficie plana sino que tiene distintos elementos como los difusores, y el soporte o soportes sobre los que se colocan los recipientes, etc. Y por ello requieren un nivel de limpieza bastante más complejo.

Puede ser peligrosa

Indiscutiblemente, una cocina de fuego puede provocar un accidente con una cierta facilidad a causa del fuego. Hay que tener especial cuidado con no rozar ningún elemento textil, o que no haya demasiado cerca ningún objeto que pueda reventar por la acción del calor.

Es analógica

A diferencia de lo que ocurre con la cocina de inducción, la cocina a gas no se puede programar. Así por ejemplo, no existe la posibilidad de que se apague automáticamente una vez que pasa el tiempo deseado, sino que hay que hacerlo de forma manual.

Ventajas de la cocina de inducción

La inducción es considerada más práctica para el día a día de las personas que no tienen demasiado tiempo. Y además cuenta con una serie de pros que vamos a explicar ahora:

Limpieza

Como indicamos anteriormente, la gran ventaja de la inducción frente a la cocina de gas es la limpieza. La mayoría de las veces basta con pasar un estropajo suave, humedecido y con detergente, y complementar con una bayeta ligeramente húmeda para retirar la espuma. Y si la suciedad se ha quedado pegada, suele ser suficiente con pasar un producto especial, dejar que actúe y rascar con una cuchilla.

Potencia regulable

Quizás las cocinas de inducción no sean la opción más potente, pero tienen la ventaja de que se puede regular la intensidad del calor.

Difusión

Las placas de inducción imitan a los difusores de las cocinas a gas con unos dibujos en forma de círculo, dentro de los cuales el calor se distribuye también por igual.

Seguridad

Al no trabajar con fuego, las placas de inducción son bastante más seguras que las cocinas a gas. Por ello, es más complicado que su uso provoque algún tipo de accidente.

Es digital y programable

Las cocinas a gas no solo permiten controlar la potencia, sino que también dan la opción de programar un temporizador, o hacer que suene una alarma cuando transcurra el tiempo indicado.

Desventajas de la inducción

No todo son beneficios cuando se cocina con inducción. Vamos a repasar cuáles son los aspectos en contra de este tipo de cocina:

Fragilidad

Entre las desventajas más importantes de las placas de inducción está su composición. Están hechas de cristal, un material bastante frágil, a pesar de que en este caso sea especialmente resistente a las altas temperaturas. Un golpe fuerte puede romperla con facilidad.

Menos usos

Decantarse por una cocina de inducción conlleva perder cualquier otra utilidad que pueda dar la llama, al margen del cocinado. Una cocina a gas puede sacar de más de un apuro, por ejemplo cuando se necesita un mechero con el que encender una vela y no se tiene ninguno a mano. Estas son cosas que no se pueden hacer con una placa de inducción.

Por todo lo que hemos visto, las placas de inducción son más funcionales, y por ello una buena opción para quienes solo desean salir al paso, o no complicarse demasiado en las labores domésticas. Y por lo contrario, la cocina a gas es la mejor elección para quienes quieren priorizar la calidad de sus platos, o tienen verdadero gusto por la cocina.

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