Receta de natillas de leche caseras

 

Ingredientes :

1 litro y medio de leche entera,

8 Yemas de huevos XL,

8 cucharadas de azúcar glass,

La cáscara de un limón,

40 g de harina fina de maíz,

1 vaina de vainilla,

1 cucharadita (tipo postre) de canela en polvo para espolvorear ç

y Galletas, las que más os gusten.

Este postre tan sencillo y económico tiene una historia curiosa, como con la mayoría de las cremas tenemos teorías que la sitúan en tiempos de los romanos. Aparecen documentadas en la Edad Media en varios conventos y monasterios de toda Europa. Lo que no cabe duda es que el aprovechamiento de dos ingredientes tan comunes como los huevos y la leche. Estos ingredientes derivaron en una crema no dulce pero muy empleada en las cocinas. El refinamiento llegó con la época dorada de las especias, cuando aparecen el azúcar refinado, la vainilla y la canela. De ahí a la evolución en la cocina francesa de lo que hoy conocemos con natillas en nuestros días.

PREPARACIÓN : 
Lo primero es preparar los ingredientes con los que vamos a aromatizar la leche. Lavamos muy bien el limón y pelamos su piel de manera fina, sin mucho blanco que luego nos amargue el postre. Abrimos la vaina de vainilla y sacamos las semillas que reservaremos para añadir más tarde a la leche.

Separamos un vasito de leche del total que vamos a emplear y lo reservamos. Calentamos el resto de la leche en un cazo a fuego medio casi hasta el punto de ebullición. Bajamos la temperatura y retiramos del fuego. Añadimos las semillas de vainilla y la piel del limón. Dejamos todo en reposo infusionando durante 10 minutos. Mezclamos la maicena en el vaso de leche tibia y juntamos sin que tenga nada de grumos, si es necesario le pasamos la minipimer. Separamos las yemas de las claras. Ponemos las yemas en un bol y batimos con el azúcar hasta que espumee. Añadimos el vaso de leche con la fécula de maíz disuelta. Volvemos a batir hasta que no queden grumos, tiene que quedar una masa homogénea. Reservamos.

Preparación final y presentación de las natillas: Colamos la leche infusionada y la volvemos a añadir al cazo. Calentamos a media ebullición y añadimos la crema del paso anterior. Lo vamos añadiendo poco a poco y mezclando con unas varillas o una cuchara de madera sin parar hasta que espese. No debe hervir en ningún momento, la textura de las natillas debe estar ligeramente espesa y sin grumitos. Es muy importante no dejar de remover pues puede llegar a quemarse o pegarse a la cazuela. El secreto como en casi todas las recetas es tener paciencia y no dejar de remover siempre para el mismo lado hasta que quede una crema homogénea. Elegimos los recipientes donde vamos a presentar las natillas. Vertemos las natillas en las copas, cuencos o cazuelitas a través de un colador para evitar que haya algún grumito (un truco por si acaso se ha formado alguno, cuesta un poquito lo de los grumitos).

Dejamos enfriar a temperatura ambiente y después reservamos en la nevera. Para evitar que se forme costra tapamos con un film transparente.

Una vez que las natillas estén frías sólo tenemos que decorarlas con una galleta a vuestra elección y espolvorear con un poco de canela en polvo (que yo no he puesto ya que soy alérgica a la canela) ¡Os aseguro que están deliciosas! Disfrutarlas!