En tu casa, ¿se tira comida?

A la hora de comprar

 

¿Tiras mucha comida?

Sigue estos consejos y reduce desperdicios, ya desde el momento de la compra:

  • Hacer una lista de la compra en casa, comprobando lo que ya tenemos y lo que nos falta.
  • Repasar las fechas de caducidad de lo que tenemos almacenado en casa.
  • Planificar, si es posible, menús semanales y comprar en base a estos menús, especialmente los alimentos frescos, carnes y pescados, frutas y verduras.
  • A pesar de llevar una lista de la compra ser flexibles en las tiendas a los productos de temporada, pescados, frutas y verduras que pueden variar de precio según mercado, y también algunas carnes. Sustituirlos en nuestra lista para no llevarnos más de lo necesario. Si hay una buena oferta aprovechar y congelar.
  • No caer sistemáticamente en la tentación de los formatos ahorro y los 3×2 o uno gratis, nuestros estudios demuestran que no siempre es realmente más barato comprar con estas ofertas y a veces no consumimos todo antes de que se estropee.
  • En frutas y verduras los productos más feos o de pequeño tamaño suelen ser más baratos y no son peores, es una buena opción, pero hay que acostumbrarse a no desecharlos por principio.
  • Algunas fruterías ponen productos más pasados o más feos en oferta en una zona aparte, pueden ser una buena opción para ahorrar si vamos a usarlo de inmediato.
  • Saber comprar las diferentes piezas de carne y diferentes pescados es bueno, ahorramos y compramos lo necesario. Si pedimos al corte, ya sea pescado, carne o pollo, podemos pedir los recortes (espinas, huesos, etc.) y nos servirán para hacer caldos. En estos casos no lo tiramos nosotros pero, de este modo, evitaremos que se tire.

Al llegar a casa

  • Revisar la nevera de vez en cuando y buscar una solución para la comida que no te vas a comer todavía y que puede estropearse (lo explicamos en un apartado, a continuación).
  • Mantener un cierto orden en la nevera que permita revisar de un vistazo lo que tenemos y lo que nos falta.
  • Almacenamiento adecuado. Muchos productos alargan su vida en refrigeración, otros no. Cuando se use el frigo son muy útiles los compartimentos de alimentos frescos (0-2º C) que alargan la vida útil de carnes y pescados al menos 1 o 2 días más. Sin embargo el pan se estropea antes si se refrigera. También es importante hacer una adecuada protección de los alimentos, teniendo en cuenta si las neveras son no frost (ambiente seco) o normales. Hay que tapar bien los alimentos, usar compartimentos de verduras con control de humedad, no pegar nada a las paredes del frigorífico, etc.
  • Almacenamiento siguiendo el criterio “first in/ first out”. Aunque nos lleve un poco más de tiempo, es conveniente procurar almacenar de atrás hacia adelante, para utilizar antes lo más antiguo.

Congelar en porciones

  • Es importante guardar en paquetes acordes a nuestro consumo, según el tamaño de la familia. Si congelamos las bandejas enteras con un kilo de filetes, se descongelan de una vez y puede que no los usemos todos. Si vamos a congelar no pasa nada por abrir las bandejas y hacer las porciones adecuadas.
  • Se pueden congelar muchas cosas que ya está trituradas. Así, por ejemplo, el queso rallado o el perejil picado, se pueden congelar en bolsitas o paquetes de papel de aluminio e ir sacando solo lo necesario.
  • Se pueden congelar líquidos, como el zumo de limón o caldos. Para tener el zumo siempre a punto y natural y evitar que los limones enmohezcan en la nevera se puede hacer zumo de 2 o 3 limones y guardarlo en forma de cubitos de hielo, sacando cada vez lo que nos hace falta. El caldo de pescado o de carne se puede congelar en porciones medianas y usarlo en preparaciones en vez de los típicos cubos de caldo.
  • También se puede porcionar en cubiteras o tupper pequeños el tomate frito, casero o industrial, para hacer sofritos: así evitamos que se ponga mohoso.
  • La cebolla o el ajo picados se pueden tener también en paquetes de congelado, o comprarlos ya congelados.
  • Las hierbas aromáticas frescas de todo tipo se pueden congelar: no habrá problema en usarlas si es para preparar platos cocidos o que cuecen, pero no nos vale si es para uso en fresco no nos vale (si es para decorar un plato, por ejemplo).

No me lo voy a comer todavía

Para evitar que se estropee la comida, tenemos varias opciones a nuestro alcance:

  • Congelar: hay muchos más alimentos de los que a priori se pueden imaginar que es posible congelar y usar en otro momento. Por ejemplo: pescado fresco, pan de molde, jamon cocido, salmón ahumado, etc. Algunos no están tan buenos como recién hechos, pero si los “arregla” un poco, pueden ser utilizados sin problemas y a pesar de ciertos defectos organolépticos, sus cualidades nutricionales e higiénicas se mantienen perfectamente.
  • Cocinar y congelar: una cosa que ya estaba congelada se puede cocinar y volverla a congelar. No afecta ni la textura ni la seguridad del producto.
  • Adobar es una buena manera de alargar la vida útil de carnes o pescados: en adobo duran más (las especias los conservan al igual que el vinagre o vino usado).
  • Regalar o compartir: si te vas de vacaciones y la nevera todavía tiene comida que se va a estropear, compartirla con amigos, compañeros de trabajo o vecinos puede ser una buena solución. Ahora nos puede resultar chocante, pero si empieza a ser costumbre no tiene por qué. En Alemania, por ejemplo, ya hay una plataforma online con más de 21.000 usuarios que permite compartir comida (http://foodsharing.de/ ). En 7 meses ha redistribuido más de 8,3 toneladas de comida. Las personas se registran sin coste alguno o con una cuenta de la red social de Facebook.

Si ya se ha pasado de fecha

  • Huevos que se han pasado pueden tomarse 3-4 días después de la fecha de consumo recomendado siempre y cuando se cuezan durante al menos 15 minutos (para evitar riesgos).
  • Si se ha pasado algo de fecha la carne o el pollo y no huele mal ni presenta mal aspecto,  opta por una preparación en salsa, albóndigas o carne en salsa: es importante que cuezan al menos 15 minutos para evitar riesgos y prevenir problemas de seguridad alimentaria. Y recuerda que este tipo de alimentos debe manipularse siempre con cuidado para evitar contaminaciones cruzadas.
  • Frutas que se empiezan a picar (la típica manzana que se pica, un melocotón o una rodaja de melón que queda suelta) se pueden convertir en una macedonia cortándolas en trocitos, postre fácil de comer por los niños.
  • La verdura que empieza a estar feas se puede hacer en puré usando las partes sanas, cocerlas y usarlas. No echar zonas con moho o podredumbre. Hay que recortarlas siendo generoso: al menos 1,5 cm de donde acaba la zona mala.
  • El pan duro se puede rallar, usar para torrijas, pudding, migas, picatostes o hacer tostadas.
  • Alimentos con fecha de consumo preferente pasada como chorizo, arroz, magdalenas; se pueden probar (comprobar olor y sabor) y decidir.
  • La bollería que está seca se puede usar para hacer pudding, tiramisú o alguna tarta, usándola como base. Las magdalenas aplastadas son una base de una tarta de queso perfecta, por ejemplo.

Cómo tirar menos residuos

  • Servir en los platos cantidades adecuadas. Es mejor repetir si nos quedamos con hambre, ya que reutilizar lo sobrante en la fuente o en la olla es mucho más fácil que lo del plato, que puede estar contaminado y es menos higiénico. De nuestra encuesta se deduce que lo que no se sirve en el plato es más aprovechable que lo que ya llegó al plato y sobra. Mejor que quede en la fuente sin servir a nadie.
  • Aprovechar los restos para cocinar. También las partes menos nobles de las verduras (lo verde de los puerros, la piel de los calabacines etc.) para hacer caldos o purés.
  • Hacer compost, ¿y por qué no? Es la mejor manera de procesar los restos de comida, sin consumo de energía para transportarlos y creando un abono que sirve para nuestras macetas o césped. Pero no todo el mundo tiene esa posibilidad. En pisos en ciudades es muy complicado. Con jardín es más fácil, pero hay que tomar una serie de precauciones (recipientes, humedad, no sirven todos los resíduos, etc.). La solución pasaría por recoger y hacer compost comunitario, pero por ahora solo es posible en algunos municipios. Por el momento no hay voluntad política y sigue siendo una asignatura pendiente para gran parte de los ayuntamientos.

Sobras de pescados

  • Los pescados azules que nos sobran, ya sean fritos o asados, podemos ponerlos en escabeche.
  • Los restos de pescados blancos se pueden cocinar en salsa verde, desmenuzarse y hacer croquetas con ellos, preparar pudding de pescado o conchas de vieiras con bechamel, añadiendo unas gambas o trocitos de mejillón (que le da más sabor). Se puede usar bechamel de bote si queremos mayor facilidad.

Sobras de carne

  • La carne cocinada que sobra sirve para hacer canelones o lasaña. Se puede usar la carne asada, carne en salsa, sobras de hamburguesas o de filete ya frito. Hay que picarlo, higiénicamente, y mezclarlo con otros ingredientes como paté, verduras, bechamel…
  • La carne guisada se puede congelar y usar las sobras para prepararla  en otro momento.
  • Los restos de filetes no usados se pueden poner en salsa de tomate o mezclar con pimiento y cebolla salteado y usar como fajitas o como rellenos de canelones.
  • Las sobras de filetes empanados, se pueden poner en salsa de tomate o en trozos para una ensalada césar.
  • El pollo asado, se puede hacer en trocitos y usar como la carne en fajitas con cebolla y pimento. O usar para hacer una ensalada de pollo con lechuga y salsa rosa.
  • El pollo asado se puede congelar perfectamente.

Sobras de legumbres o verduras cocidas

  • Se pueden usar para hacer purés.
  • Algunas verduras cocidas también se pueden usar en tortilla. Las judías verdes, guisantes o espinacas cocidas se pueden hacer en tortilla añadiendo (o no) unos taquitos de jamón. Y si se añade otras verduras, se puede preparar una tortilla paisana, con patatas.
  • Los garbanzos que sobran se pueden preparar con tomate frito o con cebolla frita. También se pueden utilizar para hacer albóndigas de pavo y garbanzos, humus, etc.
  • Los restos de pasta o arroz, se pueden congelar y usar para otra vez. La textura se resiente un poco, pero esta comestible. Si no se han mezclado con la salsa (o acompañamiento) es más fácil meterlos en un poco de agua hirviendo un momento y se quedan mejor.
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